Koi

Con perro que me ladre

Mi experiencia con las mascotas había sido siempre muy al margen, muy de observador separados por un cristal.  Recuerdo que en la casa en la que crecí, había un gran bol de color verde botella, que tenía una especie de cuerda amarrada y que mis amigos y yo utilizábamos para tratar de meter el balón, como si se tratara de una especie de gadget para jugar golf con un balón de futbol… era el plato del perro que alguna vez hubo en mi casa y del que sinceramente no tengo ningún recuerdo.

IMG_1710Si que tuve algunas mascotas en mi vida, cerca de 400 peces deben haber pasado por las aguas de mi casa, mismos que murieron al cumplir su ciclo.  Al final eran tantos que decidía llamarlos a todos igual: Guachuguara. Nacían 25, la mamá se comía a 23 y el intento por nombrarlos a todos desaparecía junto con ellos mismos.  Los peces son mal pedo.

A eso sumemos el comentario generalizado: ¿No te aburres? Es que a un pez no lo puedes sacar a pasear… y tenían razón, las dos veces que lo intenté, el resultado fue por lo menos trágico.  Así que seguía con los japoneses y los plecostemus comandando mi vida con mascotas, pero siempre pensando en que… no los podía sacar a pasear.

La verdad es que siempre estaba en mi mente la idea de tener un perro, un compañero de aventuras, un algo que se vuelva alguien.  Mi abuelita decía que quería tener un perro para que siempre que llegara le moviera la cola y yo me reía mucho de ella, ella también se reía de eso.

En noviembre del 2015, Clau mi novia y yo recibimos en casa a este increíble animal al que decidimos llamar Koi, el pez dragón.  Aunque ahora, después de unos meses de comprar alimento y ver como desaparecen las quincenas con una boca que alimentar, pareciera más ser “el pez tragón”, admito que debí adivinarlo cuando en vez de parecer un lobo como sus hermanos, parecía un oso, como yo.

Ha sido un proceso raro para mí, entender que ese wey depende de mi y que si no le doy de comer se nos va, soy su esperanza de vida y está cabrón y esta chido sentir esa dependencia, supongo que a mucha gente le representa una razón para seguir con la vida y está bien chido, me hace entender por qué son tan importantes la mascotas para mucha gente, aunque debo ser sincero, todavía no llego a ese punto en el que “lo amo”, me parece increíble y está bien cagado, lo llevo a correr con otros perros y disfruto de verlo correr y cansarse y estar contento y acostarse en la cama, procuro que me acompañe a cuantos lugares nos sea permitido, a él por perro y a mi por usar shorts.   Pero no he llegado a entender ese pedo de la gente que grita a los cuatro vientos que AMA a su perro, siempre me ha parecido un rollo bien denso, igual que humanizarlos.  Quizás me encontrarán por las calles dándole lengüetazos y diciéndole cuánto lo amo en unos meses y ya les hablaré de ello, por ahora trato de asumir el rollo de la responsabilidad que representa y buscando por todos los medios que tenga mejor suerte que el buen los buenos Guachuguara.