Bubu Romo

El último día

ESTE TEXTO LO ESCRIBÍ EL LUNES 25 DE ABRIL Y FUE MI DECISIÓN PUBLICARLO HASTA HOY JUEVES 28 DE ABRIL 

Estoy a unas horas de que me operen. Poca gente lo sabe.

Este martes 26 de abril, entraré al quirófano a eso de las 9 de la mañana, sé que hasta aquí el título del post y las dos líneas que llevo escritas suenan poco entusiastas; es a propósito.

En general, a pesar de ser gordo, me considero una persona bastante sana; le dije entre risas a más de un doctor mientras me hacían los análisis pre operatorios. Yo nunca había pisado un hospital por cuestiones de salud propia, siempre de visita. Nunca tomo medicina porque siento que las medicinas son parte de una gran conspiración mundial para que siempre estemos enfermos… pero ahora, fui yo mismo quien decidió que era un buen momento para entrar a un hospital por propio pie antes que tuviera que entrar en una camilla o ambulancia ( el food truck de los hospitales )

Así que hoy lunes es el último día de mi vida antes de esta operación.

He decidido hacerme algo que se llama manga gástrica y que básicamente se resume en: me cortan un cachote de estómago para que aprenda por las malas como se debe comer por las buenas.

Cuando se lo conté a algunas personas, debo reconocer que me sorprendió la respuesta: “uyyyy te vas a poner super guapo”, “te vas a hacer muy mamón”, “Vas a dejar de ser tú”, “Ahora ni nos vas a pelar”, aunque todos son comentarios muy en buena onda, la verdad es que me descolocaron un poco y me pusieron a pensar.  Sobre todo ese de “Vas a dejar de ser tú” como si las personas estuviéramos definidos por la forma geométrica que nuestro cuerpo interpreta o desarrolla, como si ser tierno o cariñoso fuera sólo una cualidad de los que pesan más de 100kg, como si el bajar de peso fuera a eliminar mis 31 años de experiencia en el mundo.

Nunca me preocupó mi forma de comer, ni la cantidad, ni ser gordo o ser flaco, podría decir que mi autoestima estaba muy por encima de eso y que siempre me he querido un buen, en realidad esta decisión no es por verme más guapo o ser un galán, de hecho, esta operación me va a quitar casi un 40% de mi guapura.   Pero es que después de muchos años, me di cuenta de algo que nunca nos dicen a los gordos: Cuando uno es gordo, se va quedando sin opciones.  Y me refiero a opciones de todo tipo, no sólo si eliges tal o cuál ropa, si nunca vas a poder usar la camiseta del equipo al que le vas porque no hay de tu talla, si vas a un cine u otro porque los asientos son más anchos, si no puedes volar en alguna aerolínea porque no cabes en el asiento o si llega el momento fatídico en el que no eres candidato a una operación de rodilla porque tienes un sobre peso que te aniquilaría en el intento. Y aunque todavía no me enfrento a todas esas opciones eliminadas, creo que es un buen momento para que me acerque todas las opciones del mundo, porque si quiero ser todo lo que quiero ser, voy a necesitar la mayor cantidad de opciones para serlo.

Así que a unas horas de entrar al quirófano, puedo decirles que lo único por lo que siento nervios es por lo que pueda llegar a pasar a partir del momento en que salga de la operación y siento nervios no por que crea que no lo voy a lograr, son nervios como los que debe sentir la tierra antes de un temblor fuertísimo, porque sé, que a partir de mañana, todo se va a mover, muchas cosas se van a acomodar y muchas otras las voy a tener que llevar hasta su lugar, sea cual sea.

Agradezco infinitamente a todos los que se involucraron en este proceso, los médicos que me dieron un apoyo significativo y que merecen reconocimiento aparte ( que ya lo haré ), los amigos, la familia y a todos los que me ayudaron a descubrir por qué es una buena decisión, pero sobre todos ellos a mi hermano Martín con quien sin lugar a dudas he compartido muchísimo más de lo que creí que se podría compartir con una persona en el mundo.

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*Foto tomada por el Dr. Marcos Ponce de León.

 

Gracias por tanto.